Definición de Ciguatera características, toxinas y cómo tratar

Carlos F. Lira Gómez
MSc. en Ciencias Marinas

La ciguatera es un tipo de intoxicación por alimentos ocasionada por ingerir peces contaminados con varios tipos de toxinas, entre ellas ciguatoxina, maitotoxina y ácido okadaico, las cuales son producidas por diferentes especies de dinoflagelados, principalmente Gambierdiscus toxicus. Estas toxinas pueden bioacumularse en la cadena trófica, desde pequeños peces que se alimentan directamente del fitoplancton (dinoflagelados incluidos), hasta los grandes peces que se alimentan de estos, o de sus depredadores intermedios.

Características globales

Los dinoflagelados son pequeños organismos unicelulares pertenecientes al phylum Myzozoa, que pueden ser de hábitos pelágicos o bentónicos. Algunas especies bentónicas pueden pasar temporalmente a formar parte del plancton pelágico, ya sea como parte de su ciclo de vida, o al ser suspendidos por eventos naturales, como huracanes o surgencias y, eventualmente presentar blooms poblacionales (floraciones algales).

Gambierdiscus toxicus y otras pocas especies bentónicas pueden producir sustancias que resultan tóxicas a algunas especies de aves, reptiles y de mamíferos, incluido el hombre, y que por razones desconocidas son inocuas para otras especies. Todas ellas pueden experimentar crecimientos explosivos de sus poblaciones incrementando la cantidad de toxinas biodisponibles en distintas épocas o regiones geográficas.

Estos dinoflagelados forman parte de la dieta de distintas especies, entre ellas moluscos y crustáceos filtradores y pequeños peces herbívoros y omnívoros de ambientes como los arrecifes de coral. Cuando los organismos que se han alimentado de los dinoflagelados son ingeridos por peces carnívoros, las toxinas se acumulan en el cuerpo de estos, sin afectarlos. Estas toxinas pasan a los siguientes eslabones de la cadena trófica, concentrándose cada vez más, especialmente en hígado y gónadas, aunque también pueden encontrarse en músculos.

Cuando los peces de mayor tamaño son ingeridos por el ser humano, u otras especies sensibles, ocurre la intoxicación, que en algunas ocasiones puede desencadenar en la muerte.

Aunque los peces son los principales vectores de las toxinas, en la Polinesia francesa se han reportado casos de intoxicaciones tipo ciguatera debido a la ingesta de otros organismos, tales como la almeja gigante y algunas especies de gastrópodos y erizos de mar, sin embargo, sólo en la almeja gigante se han logrado detectar concentraciones apreciables de ciguatoxinas.

Toxinas

Aunque algunos autores mencionan diferentes sustancias como causantes de la ciguatera, las principales son la ciguatoxina y la maitotoxina, ambas producidas por Gambierdiscus toxicus. Realmente existen varios tipos de ciguatoxinas, de las cuales hasta la fecha han sido identificadas más de 20 variedades, entre ellas ciguatoxina 1, 2, 3 y ciguatoxina 4B (o gambiertoxina 4b), todas ellas poliéteres policíclicos lipofílicos de acción neurotóxica, que actúan sobre los canales de sodio dependientes de voltaje.

Por su parte, la maitotoxina es otro éter policíclico, conformado por cuatro sistemas de anillos fusionados y extendidos que reciben el nombre de escaleras de poliéter, y es una de las biomoléculas, no proteica ni de carbohidratos, más largas y complejas sintetizadas por un ser vivo, entre las biomoléculas conocidas hasta la fecha. Existen tres tipos de maitotoxinas conocidas MTX-1, MTX-2 y MTX-3, a diferencia de las ciguatoxinas, las maitotoxinas son solubles en agua.

Efectos y acciones para tratarlo

Los organismos contaminados con ciguatoxinas no pueden ser diferenciados de los sanos, pues estos compuestos son incoloros y no poseen sabor. Este hecho, y el que las toxinas sean estables en ácidos y a diferentes temperaturas, contribuyen a que este tipo de intoxicación sea difícil de erradicar.

Los síntomas de intoxicación pueden variar entre agudos y crónicos, leves y muy severos, y pueden durar entre pocos días y muchos años, incluso puede haber recurrencias de los síntomas, aun sin haber vuelto a ingerir pescado u otros organismos contaminados.

Los síntomas clásicos de intoxicación por ciguatera pueden confundirse con los de otras enfermedades o intoxicaciones, por lo que el diagnóstico generalmente se basa no solo en los síntomas sino también en los antecedentes de la alimentación con pescado en fechas recientes por parte del paciente. Entre estos síntomas, existen algunos de naturaleza gastrointestinal, otros pueden ser cardiovasculares o neurológicos. Entre los primeros se encuentran calambres abdominales diarrea, náuseas y vómito, entre los cardiovasculares están desórdenes del ritmo cardíaco (bradicardia y taquicardia), de la tensión (hipo e hipertensión), sensación de fatiga e intolerancia a los ejercicios.

Los síntomas neurológicos, por su parte, incluyen dolor de cabeza y muscular, prurito, vértigo, falta de coordinación motora, dolor o entumecimiento de las piernas y alucinaciones. Dos sintomas que son considerados característicos son la sensación de prurito u parestesia peribucal y la inversión de la sensación térmica (alodinia).

La ciguatoxina parece ser la principal responsable de la mayoría de estos síntomas, especialmente los neurológicos, mientras que la contribución de la maitotoxina a los mismos pareciera ser mucho menor o nula, debido no solo a que se encuentra en menores concentraciones en los individuos contaminados, sino también a que es menos tóxica cuando se adquiere por vía oral. Sin embargo, cuando es inyectada intraperitonealmente la maitotoxina es hasta tres veces más tóxica que la ciguatoxina.

La ciguatoxina puede ser transmitida de la madre al feto o al recién nacido vía placentaria o durante la lactancia. Aparentemente, también puede ser concentrada en el ser humano, lo cual explicaría el hecho que los efectos de la intoxicación sean cada vez más fuertes en personas que tienen antecedentes de intoxicaciones previas.

Anualmente, más de 50000 personas sufren de intoxicación por ciguatera a nivel mundial, y aunque el riesgo de muerte es bajo (menor del 0,1%), existe la probabilidad de discapacidad hasta por 20 años, sin embargo no existe aún un antídoto o tratamiento específico para esta.

El tratamiento es sintomático y de soporte, puede incluir manitol intravenoso hasta 10 horas después de la intoxicación, para reducir hasta el 60% de los síntomas. Este medicamento también es empleado en infusiones para reducir edemas en las células de Schwann.

La gabapentina es un medicamento anticonvulsivo que parece tener propiedades para reducir la severidad de la intoxicación por ciguatoxina. Otros tratamientos sugeridos son el carbón activado (1 gr/kg), gluconato de calcio al 10% y amitriptilina, esta última para el tratamiento de la parestesia crónica.

Especies de peces potencialmente peligrosas

Actualmente, se conocen cerca de 400 especies de peces que pueden acumular ciguatoxinas, principalmente peces de arrecifes, desde herbívoros hasta peces piscívoros. Debido a que la toxina se acumula en el organismo, los grandes peces piscívoros son los más peligrosos pues presentan mayor concentración de toxinas.

Adicionalmente, es importante señalar que, aunque la toxina puede acumularse en los tejidos musculares de los peces, se concentra particularmente en hígado, gónadas y la cabeza de estos.

Entre los peces comerciales que pueden tener ciguatoxina se encuentran el pez aguja, pez vela, pez león, pargo, mero, jurel, caballa, dorado, macarela, morena, congrio y barracuda.

Distribución geográfica

La ciguatera es endémica de la franja comprendida entre los 35º norte y los 35º sur de los océanos Pacífico, Índico y Atlántico (especialmente mar Caribe), aunque debido al calentamiento global ha comenzado a aparecer en zonas por encima o por debajo de dicha franja.

En el gran Caribe se han registrado casos en prácticamente todos los estados insulares y continentales con aguas marinas, incluidos Estados Unidos, México, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Trinidad y Tobago, Curazao, entre otros.

En el Atlántico oriental ha sido particularmente recurrente en las islas Canarias, mientras que en el Índico, Pacífico e Indopacífico ha afectado las poblaciones humanas por siglos, inclusive ha sido señalada como potencial responsable de las grandes migraciones de los polinesios ocurridas entre los siglos IX y XIII de nuestra era.

Referencias bibliográficas

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Autor

Escrito por Carlos F. Lira Gómez para la Edición #109 de Biologia.NET , en 03/2022. Carlos es MSc. en Ciencias Marinas, mención Biología Marina del Inst. Oceanográfico de Venezuela, UDO. Profesor de Carcinología y Zoología Gral. en la UDO.

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